miércoles, 25 de enero de 2012

Mis 10 razones para legalizar el aborto en el Paraguay




Hola! Bienvenidos a mi primer blog.

Hoy me quiero ocupar de manifestar mi postura sobre un tema que, desde que tengo conciencia ciudadana no ha dejado de inquietarme y creo firmemente que llegó el momento de sentar una postura clara y definitiva.

Lamento mucho decepcionar a quienes por el título de mi blog, han ingresado  a este espacio, pues, no tengo 10 razones para legalizar el aborto en el Paraguay. Quizá ellas existan, quizá no, quizá me ocupe de ello en otro blog pero ya que se han tomado la molestia de hacer un click sobre el link, les invito a compartir un tema mucho más amplio que el propuesto al principio, porque al final de este blog, quizá conocerán a una persona que a mi parecer, puede influir notablemente en dar una solución definitiva a la problemática del aborto, del desempleo, de la inseguridad, de la corrupción y tantas otras plagas que enferman al Paraguay.

En una ocasión, escuche al diputado Sebastián Acha dar apertura a una charla con la siguiente dinámica: él diría una palabra y el auditorio se encargaría de expresar otra palabra que se relacione con la que él diría, la primera que se nos venga a la cabeza y su palabra fue: POLÍTICA.

La respuesta del público no se hizo esperar: Corrupción! Deshonestidad! Injusticia! Fraude! Poder! entre otras. No quiero decir que estuvimos equivocados (me incluyo porque yo pensé en Calé Galaverna) pero con el tiempo aprendí a darle un enfoque diferente a este asunto y lo quiero compartir con ustedes.

Para dejarlo más claro, me quiero ocupar de diferenciar lo que significa Política y lo que es la Politiquería. Política es una actividad humana que tiene como objetivo gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad (no lo digo yo, lo dice Wikipedia). Por otro lado, la Politiquería es el ejercicio deshonesto y fraudulento del poder otorgado por la ciudadanía a un representante, con el fin de cumplir objetivos personales y hedonistas del mismo o de un grupo reducido de personas. Casi casi fallamos.

Es decir, la mayoría de las personas corruptas, deshonestas e inoperantes que están hace tiempo en el gobierno, no tienen absolutamente nada de políticos, más bien son politiqueros. Ahora bien, ¿cómo llegaron al poder? Es un tema del que me ocuparé más adelante.

Volviendo a la época del colegio, si bien es cierto que yo no era un alumno ejemplar, siempre me gustó mucho la Historia y me llamó mucho la atención encontrar los siguientes datos históricos en lo que se refiere a Participación Política de los Jóvenes  en el Paraguay.

Si nos remontamos a la época de la independencia y  haciendo unos rápidos cálculos, note que uno de los más “experimentados” de nuestros próceres era Fulgencio Yegros, quien en 1811 tenía solo 31 años, Pedro Juan Caballero tenía 25 años, Juan Manuel Iturbe tenía 26 años, Mauricio José Troche 25 años, Fernando de la Mora 26 años. Fueron estos jóvenes, entre otras personas, que estaban convencidos de que el Paraguay tenía que ser un país libre, los que lideraron nuestro camino a la independencia.

Posteriormente, luego de la Guerra contra la Triple Alianza, rescato el papel de los jóvenes que cursaron sus estudios universitarios en el exterior, quienes volvieron para tomar las riendas del gobierno y reconstruir el Paraguay. Juan José Decoud, con sus cortos 23 años, elaboró un proyecto de Constitución Nacional que fue tomado posteriormente como base para la Constitución de 1870, otro fue Facundo Machaín quien fuera Presidente de la República con 25 años. La lista es larga y sigue pero no los quiero aburrir con historia. Más bien, después de esto, pude concluir lo siguiente: en tiempos de opresión, post guerra, catástrofe, miseria e inseguridad soberana, el joven paraguayo tuvo un rol protagónico determinante para sacar al país a flote, bien o mal, con aciertos y errores, natural de cualquier desafío que uno tome en la vida, fueron jóvenes los que se encargaron de dejar una marca histórica a lo largo de estos 200 años de independencia.

Pero como diría el grupo humorista Les Luthiers en su diálogo con la juventud: “hoy en día, las cosas han cambiado”. Yo no sé en qué momento de la historia del Paraguay la participación del joven en la política se vió aplastada. Me refiero a la función de ocupar un cargo importante, donde él pueda ejercer el liderazgo para el bien del pueblo, como lo hacen algunos jóvenes a través de las ONGs, por ejemplo.

Quizá, tuvimos miedo de ser perseguidos, torturados o asesinados durante la dictadura de Stroessner. O quizá, ya en democracia nos mantuvimos reacios a participar al ver como los posteriores presidentes se encargaban de vender al país.

O quizá permitimos que los contaminados politiqueros, hurreros de comités de base, sin preparación ni formación además de la de repetir: CIERTO! CIERTO! Cada vez que un candidato hace una pausa en su discurso, vayan paulatinamente ocupando cargos importantes y haciendo carrera politiquera para acceder al poder y así nos va.

Mientras nosotros los universitarios, nos desentendemos de la vida política, origen de todo problema social, económico y cultural del país, un hurrero seccionalero va recorriendo casa por casa mostrando la carita y seduciendo al inocente pueblo que luego lo votará por una caja de pollo o por unos kilos de galletas.

Decía más arriba que en tiempos de opresión, miseria e inseguridad, el joven tuvo una participación en la política fundamental para mejorar el país y me pregunto ¿Acaso tenemos que estar peor para que nos empecemos a involucrar? ¿Acaso no es opresión la que vivimos cuando no podemos salir de nuestras casas sin temor a ser asaltados? ¿Acaso no vivimos miseria con tantos niños pidiendo limosnas en los semáforos? ¿Qué más tiene que pasar para que volvamos a participar efectivamente en las decisiones que mueven al país?

Recuerdo una parte del discurso de Lula Da Silva en su campaña del PT, que decía así:
“El problema de quien no gusta de la política, es que siempre es gobernado por el que gusta de ella. Por eso siempre digo a los jóvenes: No adelanta pensar que ningún político sirve, no adelanta que niegues a la política, porque el político que tú necesitas, quizá  no sea yo, o ningún otro político, quizá el político que tú necesitas este dentro de ti mismo. Entonces, participa, haz de la política tu arma para cambiar el país.”

Para ser sincero, yo creo que el Paraguay está como está no porque en el poder están los malos gobernantes, sino porque los buenos, no estamos ahí.

Entonces mi amigo/a, cumpliendo con mi palabra de que quizá al final de este blog encuentres a una persona que puede realmente cambiar al país, te presento a vos mismo.

Sea del partido político que seas, involucrate, participá y formá parte del cambio desde el poder, seamos gobierno y no dejemos que otro inoperante ocupe el lugar que nosotros, los que amamos este país, debemos ocupar.

¡Que viva el Paraguay!

3 comentarios:

  1. ¡Exelente primer blog! Me alegra haberme cruzado con esto. Captaste mi atención y estoy totalmente de acuerdo. Eso sí, salgo desafiada a no solamente seguir pensando igual, sino a actuar en consecuencia.
    ¡Éxitos!

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  2. Totalmente de acuerdo ! Interés y voluntad es lo que falta.

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